EL COORDINADOR DE PARENTALIDAD Y EL INTERÉS DEL MENOR

El pasado 5 de abril, desde MBL ABOGADOS tuvimos la oportunidad de organizar en el Ilustre Colegio de Abogados de Valladolid la Jornada de Derecho y Psicología de Familia; colegio al que agradecemos su gran implicación en el evento.

Lo hicimos como coordinadores en Castilla y León de la Confederación por el Mejor Interés de la Infancia (CEMIN); Confederación a la que, como abogados de familia, nos sentimos realmente orgullosos de pertenecer porque nos permite llevar a cabo una mayor lucha por los intereses de los menores en los conflictos familiares en los que los niños sufren la mayor parte de las consecuencias.

En estas Jornadas, se presentó la figura del Coordinador de Parentalidad que lleva tiempo implantada en otros países como Alemania, Canadá, EE.UU, etc.;  y aunque en España hace años que se importó, es en la actualidad cuando se ha empezado a conocer de una forma más extendida.

Para poder hablar de esta figura, es necesario conocer el contexto en el que se desarrolla y se pone en práctica, que no es otro que el de los conflictos que se producen consecuencia de la ruptura de parejas o matrimonios y que afectan directamente a la crianza de los hijos.

Desgraciadamente, son muchos los casos en que los progenitores durante su ruptura sentimental llegan a anteponer, de forma consciente o inconsciente, sus intereses a los de sus propios hijos. Y digo inconscientemente, porque a veces los progenitores piensan que con sus actos están haciendo lo mejor para sus hijos, sin embargo, no se dan cuenta de que en su empeño arrastran a los niños a una situación de continuo conflicto que les aleja de poder vivir una infancia feliz.

Para los hijos de padres divorciados es difícil asimilar la ruptura de sus progenitores; de la noche a la mañana se encuentran que ya no conviven de forma continuada con uno de los dos o con ambos en el caso de custodia compartida, que su vida diaria tiene que tomar otro rumbo, y que tienen que acostumbrarse a otros hábitos; de ahí el deber de los padres de evitar por todos los medios involucrar a los menores en un conflicto de adultos y el tomar actitudes que faciliten a sus hijos esa transición, y que eviten el sentimiento de pérdida, permitiendo vivir una infancia plena y sin complicaciones.

Sin embargo, un gran número de litigios sobre rupturas de pareja o matrimoniales son de un nivel alto de conflictividad que, en la mayor parte de ocasiones, se convierte en una lucha para obstaculizar el vínculo materno-paterno filial, lo que conlleva una incomunicación por parte de los progenitores y una constante pugna entre ellos que provoca dificultad para la toma de decisiones sobre la crianza de los hijos.

A través de nuestra profesión de abogados de familia tenemos el deber de velar por los intereses de los más pequeños intentando mediar, en la medida de lo posible, en el conflicto entre los progenitores, lo que desgraciadamente no siempre resulta fácil ni posible cuando una de las partes del conflicto se obceca en continuar con el mismo.

Todos podemos intuir en qué consiste el concepto “interés del menor” que llena tantas hojas de demandas y resoluciones judiciales, sin embargo es un concepto que gran parte de los procesos se queda huérfano de contenido, una expresión que a fuerza de repetirla se convierte en un “latiguillo” que a veces no hay un esfuerzo para entender en qué consiste, ni tan siquiera está concretado en norma alguna, pudiendo clasificarlo de concepto indeterminado.

Por ello, mediante la búsqueda de la conciliación, es importante hacer uso de figuras como la del Coordinador de Parentalidad, que difiere de la del mediador, en cuanto el Coordinador es un profesional que asiste a los progenitores en situación de Alta Conflictividad para ayudarles en fase de ejecución (esto es, una vez dictada la sentencia de separación o divorcio) a aplicar las medidas de la resolución judicial evitando disputas y estableciendo pautas para que actúen siempre tomando decisiones conjuntas en beneficio de las necesidades sus hijos.

Es importante que el “interés del menor” no se quede como una mera expresión y entre todos consigamos dotarla de un contenido real a través tanto de nuestro trabajo como abogados como de figuras como el  Coordinador de Parentalidad.

 

Marta Bolívar Laguna

          Abogada